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Ante el sol

El sol es una fuente inestimable de energía y también de salud.

Sin embargo, existen varios tipos de radiación solar: visible, infrarroja y ultravioleta. Esta última tiene un pequeño componente de riesgo (la UVB) si se extralimitan las exposiciones o no se protegen de forma adecuada las zonas corporales más sensibles a sus efectos negativos: piel y ojos.

Aunque la mayoría de las radiaciones solares son eficazmente filtradas por los ojos, la exposición crónica a las mismas o, a una alta y selectiva cantidad de ellas en un corto espacio de tiempo, puede dar lugar a graves problemas oculares.

Sobre todo los habitantes de lugares costeros o montañosos, sufre un mayor riesgo de padecer alteraciones oculares severas, como inflamaciones agudas de la conjuntiva (conjuntivitis) y la córnea (queratitis), aparición de procesos degenerativos en la superficie ocular (pinguécula y pterigion), cataratas, retinopatías e incluso lesiones cutáneas que pueden desarrollar un cáncer en la piel de los párpados.

¿Qué lentes de gafas de sol son las más idóneas en cada caso? Es fundamental la utilización de lentes con filtros especiales que respondan como mínimo a: impedir que lleguen al ojo las radiaciones dañinas, como el infrarrojo y el ultravioleta, y reducir la intensidad de las radiaciones visibles para evitar el deslumbramiento y proporcionar una visión nítida y confortable.

¿Qué consejos debo seguir para prevenir problemas oculares relacionados con la radiación solar?

–  Siempre hay que utilizar gafas de protección solar de calidad que filtren las radiaciones nocivas. En los establecimientos sanitarios de óptica se encuentran las lentes adecuadas a cada necesidad. El uso de gafas de sol homologadas disminuye en un 20% los problemas oculares relacionados con el sol, cuyas lesiones son irreversibles en la mayoría de los casos.

– Hay que tener mucha precaución con las exposiciones solares prolongadas al sol, sobre todo niños, jóvenes menores de 16 años, deportistas y personas mayores.

– Algunos instrumentos utilizados en determinadas profesiones, como por ejemplo soldador, plomero, fontanero o mecánico, pueden aportar niveles de radiación lumínica superiores a los aceptados, por lo que también debe hacerse extensiva la protección ocular a sus correspondientes ambientes laborales.

– Las gafas de sol no están previstas para proteger los ojos durante la observación directa a los eclipses solares, ni para broncearse con rayos UVA.

– No importa demasiado el color de las lentes, aunque es aconsejable el gris por ser el más neutro (el que menos modifica las tonalidades).

– No conviene usar las gafas de sol de manera continuada, sino sólo durante las horas de fuerte insolación.

– En los establecimientos sanitarios de óptica se pueden recibir todas las garantías del fabricante de la gafa de sol, la especificación técnica de la lente y el asesoramiento de su óptico-optometrista. 

– Hay que prestar atención a la marca “CE” como estándar mínimo de calidad. Deben cumplir los requisitos europeos sobre Gafas de Sol (EN 1836:1997). Hay que exigir que la gafa de sol tenga especificado el nº de categoría de filtro. Va de 0 a 4, en función de su capacidad de absorción de la luz. Hay que exigir que las lentes tengan filtros para la radiación UVA (con garantía demostrable).

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